Historia

El topónimo Gossalba: una feminización del nombre Gonzalvo o Gonzalbo

Antes de la repoblación cristiana la finca era denominada Rahal Assuar.

El 1279, Gonzalo de Verí hizo donación entre vivos de esta alquería a su hijo Martín, con motivo de su boda, y se retiene el usufructo de por vida. Ramona, esposa y madre, lo aprueba. La finca era tenida en alodio franco con diezmo al obispo de Mallorca y la donación incluye las casas, aguas, prados y pastos, huertos, leñas y matorrales, ganado, viñedos, plantas y árboles.

Desde entonces Gossalba, una clara feminización del nombre de pila castellano Gonzalvo o Gonzalbo, suplanta el nombre andalusí. La misma persona dejó también en Manacor el nombre de la Fuente de Gossalba. Y la misma evolución etimológica da nombre a Cala en Gossalba en Pollença y a Cala de Gozalbo, en Xàbia, en el País Valenciano, hoy ya en desuso.

En el año 1785 el cardenal Despuig indica la finca en su mapa, un inmenso trabajo toponímico que ha convertido en un icono de la cartografía de Mallorca (Cartoteca).

Detalle del mapa del Cardenal Despuig (1785) dónde figura Gossalba

Mapa del Cardenal Despuig

Actividad agrícola y ganadera en Gosslaba durante los siglos XIX y XX

En 1876 la posesión, de cuarenta y siete cuarteradas, que pertenecía a la familia Socies de Tagamanent, se parceló, y las casas y catorce cuarteradas pasaron a la familia de Clemente Gayà i Bauzà, Es Potecari.

A principios del siglo XX el padre Rafel Ginard, ahora aún niño y al que más tarde se dedicará el “Museu de la Paraula” a Sant Joan, pasaba los veranos con su familia en una caseta de Gossauba, una «barraca» según dice en «El cancionero popular de Mallorca», a fin de atender las labores del campo propias de la época.

En la segunda mitad del siglo XX se cultivaba sobre todo cereales y frente a la casa había una era donde batir la cosecha. Una de las canciones de segar de la época cantaba:

Somos veintidós segadores
que en Gossauba avanzamos
Yo ni siquiera me giraría
si mi amada no estuviera.

También hubo un huerto en las inmediaciones de la noria y higueras para alimentar el ganado porcino. Durante algunas décadas cobijó una vaquería con seis vacas.

Payeses batiendo la cosecha de cereales en la era que había delante de las casas de Gossalba

La era de Gossalba en los años cincuenta

La leyenda de Pavana

Cuentan que la tierra es tan fértil y húmeda que se pueden sembrar melones de secano.

Se sembraban habas y es popular la «Glosada den Pavana» que recogió el padre Ginard en dicho cancionero:

A Pavana de Ariany
un primo suyo lo mató
y tiró el cadáver en un habar
de Gossauba
pensando que no lo encontrarían.

En dos ocasiones y lugares diferentes un campo de fútbol formó parte del paisaje.

Sa Creu d’En Pavana, que indica el punto donde murió asesinado En Pavana d’Ariany

El rellotge de sol

En 1997 Rafael Soler, miembro de la familia entonces propietaria, dejó muestra de su arte con un preciso (y precioso) reloj de sol en la fachada

En junio del año 2015 se siembran los olivos que cambian la fisonomía de la finca y se reforman las casas para que la actividad turística, un diminuto hotel en pleno campo, ayude al sostenimiento de la actividad agraria .

Reloj de Rafel Soler, 1997